No puedo quitarme las imágenes de Niza de la cabeza.
Y aún recuerdo las de Bagdag.
Y las de Orlando.
Y las de Aleppo.
Y por suerte o desgracia, se me van olvidando otras,...
Siempre he pensado qué hacer daño es muy fácil, y más aún si al asesino no le importa perder la vida en el intento.
No hace falta ni pistolas, ni bombas,... sólo acumular la ira y convicción suficientes para que provocar muertes y dolor se conviertan en su único y último objetivo.
Y aún más cerca, tampoco me quito de la cabeza las historias de abusos sexuales de San Fermín.
No me puede creer que este conviviendo con personas que disfrutan violando a otra persona, obligándole a hacer algo contra su voluntad, en absoluta indefensión, destrozándole la vida. Y que forme parte de la fiesta. Y que no les remuerda la conciencia hasta devorarlos por dentro.
Y pierdo la fe en la humanidad. Y me quiero bajar.
Pero no lo haré.
Seguiremos intentando transmitir y demostrar el respeto a las personas y a la vida, a todas las maravillosas formas de disfrutar que ofrece.
Y el amor, que es la única arma de construcción masiva capaz de detener estas y otras atrocidades.
PD: dibujo por www.muxotepotolobat.com
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